Friday 23 April 2021
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elpais - 2 month ago

Marte, el planeta que ha obsesionado a la humanidad a través de la historia

Barcelona (España), 3 mar (Sputnik).- Desde las civilizaciones más antiguas, pasando por el esplendor del Imperio Romano, el Renacimiento y la era de desarrollo científico-tecnológico de los últimos siglos, el planeta Marte fue y sigue siendo una fuente de inspiración para la humanidad. El reciente aterrizaje del robot Perseverance en la superficie del planeta rojo, misión seguida desde todos los rincones del mundo, es tan solo la última muestra de una fascinación tan vieja como nuestra propia existencia. Bajo esta premisa arranca Marte. El espejo rojo (hasta el 11 de julio), una exposición organizada por el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) con el objetivo de profundizar en todo aquello que nos une al planeta. «Kim Stanley Robinson decía que Marte es un espejo donde la Tierra refleja su propia esencia, una metáfora recurrente que se repite desde un punto de vista geológico, mitológico, cultural y científico, y que abarca un poco todas las disciplinas humanas», explica en entrevista con Sputnik el comisario y director del CCCB Lab, Joan Insua. Con más de 400 objetos entre libros, películas, dibujos, esculturas, cómics e incluso un meteorito, la muestra sumerge al visitante en la creación artística, literaria y científica en torno a este planeta hermano. Una atracción milenaria El viaje a Marte que propone el CCCB comienza en el cosmos antiguo, partiendo de las primeras observaciones y representaciones que convirtieron al astro en un elemento mitológico, un Dios de la guerra, el Ares griego y el Marte romano. Fue entonces cuando el planeta encarnó unos atributos de fuerza, masculinidad violenta y aptitudes para el combate que llegan hasta nuestro tiempo. La relación de los humanos con Marte dio un giro a principios del siglo XVI, cuando su observación pasó del ojo desnudo al telescopio inventado por Galileo Galilei, y posteriormente en el XIX con los canales por Giovanni Schiaparelli. Fue un error en la traducción del término «canali» acuñado por este astrónomo italiano, traducido como «canals» (construcciones artificiales) al inglés, el que propició la idea de que Marte podría haber sido habitado por otras civilizaciones. Esta idea obsesionó al estadounidense Percival Lowell, quien a su vez desencadenó, en palabras de Insua, «una especie de furor marciano» que desembocó en el fenómeno de la ciencia-ficción del siglo XX. Desde la transmisión de la Guerra de los Mundos de Orson Welles, pasando por Edgar Rice Burroughs y Las Crónicas Marcianas de Ray Bradbury, Marte se convierte en el centro de innumerables historias y en un verdadero icono pop. También pasa a ser un destino privilegiado en la literatura rusa y soviética con pioneros como Aleksander Bogdànov o Aleksei Tolstoi, que se convierten en inspiración para la Trilogía de Marte de Robinson. Con la desaparición de los últimos imperios de la Tierra y el trágico desenlace de dos guerras mundiales, la exploración de Marte toma una nueva dimensión a partir de la carrera espacial entre Estados Unidos y la Unión Soviética que surge durante el período de Guerra Fría. Programas como el Mars, el Mariner o el Viking aceleran el conocimiento de nuevos aspectos del planeta hermano como su geología, condiciones atmosféricas o componentes químicos, que culminan con recientes hitos como el del Perseverance. El futuro de la Tierra, ligado a Marte La exposición del CCCB termina adentrándose en la crisis climática que pende como la espada de Damocles sobre nuestro planeta y nos lleva a soñar con mayor insistencia en un futuro fuera de la Tierra. En la actualidad, apunta Insua, el 45 por ciento de la masa continental del planeta es ya semiárida, lo que significa que «si seguimos con este cambio climático acelerado, nuestro futuro será bastante marciano». Algunas voces científicas sitúan la colonización de Marte como el único remedio para la catástrofe climática que se asoma. «Por un lado tenemos un cambio climático, que nos da poco tiempo para reaccionar como especie antes de que sea irreversible, y por otro estamos a punto de convertirnos en una especie multiplanetaria, y aquí entran todos los planes vinculados a Marte», explica Insua. El interés de estados, potencias y empresas privadas de todo el mundo hacen de Marte el gran trofeo geoestratégico de las próximas décadas y un destino central de la nueva carrera espacial, tal como evidencian las misiones llevadas a cabo por China, Emiratos Árabes y EEUU este 2021. Para Robinson, que participó en un reciente coloquio en el CCCB, no existe un planeta B capaz de adaptarse a la vida humana y redimir la destrucción de la Tierra a corto plazo, sino que se trata de un horizonte que llevaría diversas generaciones. «Lo que sí puede suceder, según los científicos que hemos consultado, es que a finales de la década de los 30 haya misiones de ida y vuelta que posteriormente se transformen en las primeras colonias, así que es plausible que a lo largo de este siglo haya humanos en Marte», dice Insua. No se sabe con seguridad si el futuro de la humanidad está inevitablemente en el planeta vecino, o si será posible establecer allí una vida sostenible, pero lo que está cada vez más cerca es la posibilidad de viajar al astro rojo. Por el momento, habrá que contentarse con el viaje que ofrece «Marte. El espejo rojo» desde Barcelona, para el que no se necesita un cohete o traje espacial, tan solo un paseo entre tesoros de la historia. (Sputnik)


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