Friday 23 April 2021
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elpais - 2 month ago

La entropía liberacionista

Allá por los años noventa, desaparecidos algunos líderes históricos, el desgaste de una cúpula cada vez más retrógrada, así como ese triunfalismo de algunos de los líderes últimos, aunado a la formación de nuevas opciones políticas, dio al traste con el PLN. Aunque aún es el partido minoritario más grande, eso no basta. La fuga de cientos de pequeños dirigentes hacia nuevos horizontes, la inercia de otros y el desencanto de las mayorías, han dado un resultado pésimo. Para tener 13 aspirantes conocidos a convertirse en el candidato, esto no muestra únicamente el lado democrático del partido sino más bien la desconfianza y el desencanto. El nacimiento del PLN fue el triunfo en esencia del pluralismo ideológico. Antes de llegar a la mitad del siglo anterior, la búsqueda de nuevas formas ideológicas universales, coronó exitosamente las ideas “revolucionarias” de la Socialdemocracia, llevando a su efusión en el grupo para el estudio de los problemas nacionales. Don Pepe, un Caudillo post revolucionario, no era un hombre de ideologías, era más bien un ecléctico en materia política-ideológica, fueron más bien otros líderes como don Luis Alberto y Daniel Oduber, quienes fueron creando las aguas mansas donde se desarrollaría por casi cuatro décadas una nueva forma de gobernar, si era muy proclive al estatismo, también era un verdadero semillero ideológico nacional. El inicio del fin se dio con el nacimiento del neoliberalismo económico y la globalización de Milton Friedman y sus ejecutores: Ronald Reagan y Margaret Tatcher, dúo perfecto para cambiar la historia. Aquí mientras esto sucedía, nacía dentro del seno del liberacionismo, un liderazgo personal de don Oscar Arias, un representante de la clase empresarial costarricense y conocedor cómo pocos de las enfermedades del PLN: burocracia, clientelismo político, mega estado empresario, lleno de absurdas devociones, Oscar había sembrado la idea de lo que llegaría en sus dos obras principales: “Quién gobierna en Costa Rica” y “Grupos de presión en Costa Rica”, sin duda alguna la preparación intelectual del doctor Arias, aunado al claro concepto del capital por ser hijo de una acaudalada familia, buscó sin denuedo las soluciones a este disparate en que nos habíamos convertido. Recuerdo como hoy, en una reunión de finales del año 1983, le planteé al doctor Arias la necesidad de revisar a fondo los postulados liberacionistas, yo un hijo del PLN pero alejado de la lucha electoral por otras razones, me invitó a reunirnos pero no fue posible conversar acerca de ese tema porque estábamos a las puertas de la pre campaña que lo llevaría a derrotar al caudillismo, desde luego una vez en la presidencia de la República, las cosas son diferentes, en aquellos tiempos era menester ser hábil político paralelamente con habilidad para repensar el estado que se venía agotando, enfrentar retos enormes del neoliberalismo. Nunca he pretendido culpar al doctor Arias de la enfermedad esclerosante del PLN, no, hubo demasiados problemas juntos, liberación era una máquina de ganar elecciones, utilizando los mismos medios que hoy utiliza el PAC: creación de una mente liberacionista y otra comunista: Ottón Solis y Alberto Salom, quedando al final este último como dueño y señor incuestionable del PAC, una especie de Súslov tico. El clientelismo del PAC son básicamente los milenials, que se habían quedado sin música y sin son, además de muchos excluidos del PLN y el PUSC. Los políticos mejor dotados (no sólo del PLN y del PUSC),  aunque no estén en el juego, fueron comprados aleatoriamente por mega pensiones y puestos altos, que los llevó a vivir como ricos sin lo cual los llevó a la tranquilidad, la vida feliz y a la vejez: un verdadero #60;Laissez faire et laissez passer, le monde va de lui même #62;, “Dejen hacer y dejen pasar, el mundo va solo”. Esto me recuerda un hombre de Mi Pueblo, se casó con una mujer adinerada treinta años mayor que él, cuando se le cuestionaba, usualmente respondía: “es mejor una vida sin amor que una vejez sin plata”. Hoy, cuando pese a dos gobiernos del PAC poco eficientes, ante la amenaza de un tercer mandato que yo particularmente veo imparable, los dirigentes se desangran entre la búsqueda de un caudillismo trasnochado y la pluralidad desgastante de un partido sin ideologías y sin capital político. Quedan sin embargo muchas y muchos liberacionistas valiosos, pero son minoría. Las posibilidades por intereses particulares, Quid non, (Quid non mortalia pectora cogis, Auri sacra fames)son infinitas, pero espurias, las mentes de este pueblo han logrado erradicar el vasallaje, por tanto se les debe presentar propuestas inteligentes e intelectivas. Aún recuerdo en los años ochenta a don Jorge Luis Villanueva gritando Sotto voce: “volvamos a las catacumbas o desapareceremos”. Ergo Dr. Rogelio Arce Barrantes es Médico


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